EXPLORADORES
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CRISTÓBAL COLÓN
Cristóbal Colón nació alrededor del año 1451 en Génova, una ciudad portuaria que hoy forma parte de Italia.
Desde joven mostró gran interés por la navegación y el comercio marítimo, lo que lo llevó a trabajar como marinero y cartógrafo en distintas rutas por el Mediterráneo y el Atlántico.
Su ambición lo impulsó a imaginar una ruta hacia Asia navegando hacia el oeste, convencido de que la Tierra era redonda y que el viaje sería más corto de lo que realmente era.
Durante años, Colón presentó su proyecto a varias cortes europeas, pero fue rechazado repetidamente.
Finalmente, en 1492, los Reyes Católicos de España, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, decidieron financiar su expedición.
Le otorgaron títulos como Almirante del Mar Océano y Virrey de las tierras que descubriera, mediante las Capitulaciones de Santa Fe.
El 3 de agosto de 1492, Colón zarpó del puerto de Palos de la Frontera con tres embarcaciones: la Santa María, la Pinta y la Niña.
Tras semanas de incertidumbre en alta mar, el 12 de octubre llegó a una isla del Caribe que llamó San Salvador, creyendo que había alcanzado las Indias Orientales.
Sin saberlo, había descubierto un continente desconocido para Europa: América.
Colón realizó un total de cuatro viajes entre 1492 y 1504, explorando diversas islas del Caribe, las costas de América Central y del Sur.
Aunque nunca comprendió que había descubierto un nuevo continente, sus expediciones marcaron el inicio de la expansión europea en América y un cambio radical en la historia mundial.
A pesar de sus logros, Colón cayó en desgracia.
Fue acusado de abusos y mala gestión en las colonias, lo que llevó a su arresto y a la pérdida de sus privilegios.
Murió el 20 de mayo de 1506 en Valladolid, en relativo anonimato, sin imaginar la magnitud de su legado.
Hoy, Cristóbal Colón es recordado como uno de los navegantes más influyentes de la historia, símbolo de la era de los descubrimientos y figura clave en el encuentro entre dos mundos.
FRANCISCO PIZARRO
Francisco Pizarro González nació en 1478 en Trujillo, Extremadura, España.
Era hijo ilegítimo de un soldado y una mujer humilde, y no recibió educación formal.
Su origen modesto lo empujó a buscar fortuna en las Indias, donde llegó en 1502.
Participó en la conquista de Tierra Firme (actual Colombia y Panamá) y se convirtió en alcalde de Panamá durante varios años.
Junto a Diego de Almagro y el sacerdote Hernando de Luque, organizó expediciones hacia el sur, atraído por rumores de un rico imperio.
Entre 1524 y 1528 exploró las costas del Pacífico, enfrentando dificultades extremas.
En 1529, viajó a España y obtuvo de la Corona las Capitulaciones de Toledo, que lo nombraban Gobernador de Nueva Castilla y le otorgaban derechos sobre las tierras conquistadas.
En 1532, Pizarro desembarcó en Perú con menos de 200 hombres.
Aprovechó la guerra civil entre los hermanos Atahualpa y Huáscar, que debilitaba al Imperio inca.
En Cajamarca, capturó a Atahualpa mediante una emboscada, exigiendo un enorme rescate en oro y plata.
Aunque el rescate fue pagado, Atahualpa fue ejecutado, lo que desató el colapso del imperio.
Pizarro avanzó hacia Cuzco, la capital inca, y la tomó en 1533.
En 1535 fundó Lima, que se convirtió en el centro político del virreinato del Perú.
Sin embargo, su relación con Almagro se deterioró, generando una guerra entre sus seguidores.
Almagro fue ejecutado tras la batalla de Las Salinas, pero sus partidarios no olvidaron.
El 26 de junio de 1541, Pizarro fue asesinado en su palacio de Lima por los almagristas.
Su muerte marcó el fin de una era de conquistas personales y el inicio de una administración más institucional por parte de la Corona.
Pizarro es recordado como el conquistador del Imperio inca, un hombre de voluntad férrea y ambición desmedida.
Su legado, como el de Cortés, está marcado por la expansión del mundo europeo.
Su denominación viene del antiguo nombre que tenía esta calle, que se llamaba calle Aliaga porque, hacia 1850, había en Cheste un gran terrateniente de Valencia que tenía su casa en dicha calle.
Se llamaba Don Pedro Aliaga y era propietario de todos los terrenos adyacentes a esta calle.
La aliaga, aulaga o Genista scorpius, es una planta herbácea endémica de la familia Leguminosae, de unos 2 metros de altura, con un crecimiento erecto de sus ramas, plagadas de espinas laterales y axiales filosas.
Sus hojas son simples, pequeñas y no dominan el follaje. Presentan formas elípticas de entre 3 y 9 milímetros.
Son algo carnosas, menudas y proliferan con mayor intensidad durante el invierno.
Sus flores, de pequeño tamaño, han servido desde hace muchísimo tiempo para teñir tejidos de lana gracias a su característico color amarillo intenso.
Su fruto es una legumbre alargada que contiene semillas de uso medicinal.
Es una planta inflamable. De hecho, se utilizaba con frecuencia para calentar hornos y, en áreas marítimas, crea una barrera protectora a modo de cortavientos, de gran utilidad en las regiones costeras mediterráneas.
Prefiere suelos calcáreos y margosos.
En España abunda en Aragón, Cataluña, Navarra, Castilla, Galicia y la Comunidad Valenciana, donde crece en laderas muy soleadas y libres de vegetación, formando matorrales solitarios.
Le encanta reinar en campos abandonados, donde se multiplica con facilidad.
En la actualidad, la falta de pastoreo ha propiciado el crecimiento desmesurado de aliagas que, tras años de vida, acaban secándose y favoreciendo los incendios forestales.
HERNÁN CORTÉS
Hernán Cortés de Monroy y Pizarro Altamirano nació en 1485 en Medellín, una localidad de Extremadura, España.
Provenía de una familia hidalga, aunque no rica, lo que lo llevó a buscar fortuna en el Nuevo Mundo.
Estudió brevemente en la Universidad de Salamanca, donde adquirió conocimientos de latín y derecho, pero pronto abandonó los estudios para embarcarse hacia América en 1504.
Su primera parada fue La Española (actual República Dominicana), y más tarde participó en la conquista de Cuba bajo las órdenes de Diego Velázquez.
En 1518, Velázquez lo nombró jefe de una expedición hacia el continente, pero luego intentó revocar el mandato.
Cortés desobedeció y zarpó en 1519 rumbo a lo que hoy es México.
Al llegar a tierras mexicanas, Cortés fundó la ciudad de Veracruz y estableció alianzas con pueblos indígenas sometidos por los aztecas, como los tlaxcaltecas.
Su estrategia diplomática y militar fue clave para debilitar el poder de Moctezuma II, emperador azteca.
En noviembre de 1519, entró en Tenochtitlán, la capital del imperio, donde fue recibido con respeto, aunque con tensión.
Tras varios enfrentamientos y la llamada «Noche Triste» en 1520, Cortés reorganizó sus fuerzas y, con apoyo indígena, sitió la ciudad.
En agosto de 1521 logró la caída de Tenochtitlán, marcando el fin del Imperio azteca.
Sobre sus ruinas fundó Ciudad de México, que se convirtió en la capital del virreinato de Nueva España.
Cortés fue nombrado Gobernador y Capitán General, pero su poder fue cuestionado por la Corona.
En 1524 emprendió una expedición a Honduras, lo que debilitó su posición política.
Regresó a España en 1540 para defender su legado, pero nunca recuperó el favor real.
Murió en 1547 en Sevilla, dejando una herencia compleja: admirado por su audacia, pero criticado por su crueldad y ambición.
Su conquista transformó radicalmente la historia de América, introduciendo el idioma, la religión y las estructuras políticas europeas.